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contacto-elalma:

LA EMOCION -4
El Buda dice que el dolor y el miedo surgen por el deseo y que para librarnos del sufrimiento tenemos que cortar los lazos del deseo.
Todos los deseos son expresiones de la mente que busca la salvación o la realización en las cosas externas y en el futuro como sustituto de la alegría de Ser.
Mientras yo sea mi mente, soy esos deseos, esas necesidades, carencias, apegos y aversiones, y fuera de ellos no hay “yo”, excepto como una mera posibilidad, un potencial no logrado, una semilla que todavía no ha brotado.
En ese caso, incluso mi deseo de ser libre o iluminado, es sólo otro anhelo de realización o plenitud n el futuro.
Así que no busques llegar a ser libre del deseo o “lograr” la iluminación.
Vuélvase presente.
Estate allí como observador de la mente.
En lugar de citar al buda, sea el Buda, sea “el despierto”, que es lo que la palabra buda significa.
Los seres humanos han estado en garras del sufrimiento durante millones de años, desde que cayeron del estado de gracia, entraron en el reino del tiempo y la mente y perdieron la consciencia del Ser.
En ese punto, empezaron a percibirse a sí mismos como fragmentos sin significado en un universo ajeno, separados de la fuente y de los demás.
El sufrimiento es inevitable mientras  estemos identificados con la mente, es decir, mientras estemos inconscientes, espiritualmente hablando.
Aquí se habla principalmente del sufrimiento emocional, que es también la causa principal el sufrimiento físico y de las enfermedades físicas.
El resentimiento, el odio, la auto-compasión, la culpa, la ira, la depresión, los celos y así sucesivamente, incluso la más leve irritación, son todas formas del sufrimiento.
Y todo placer o elevación emocional contiene en sí mismo la semilla del dolor: su contrario inseparable, que se manifestará con el tiempo.
Cualquiera que haya tomado drogas para sentirse bien sabrá que la animación eventualmente se convierte en depresión, que el placer se transforma en alguna forma de dolor.
Muchas personas saben también por experiencia propia cuán fácil y rápidamente una relación íntima puede pasar de ser una  fuente de placer a ser una fuente de dolor.
Vistos desde una perspectiva más alta, los polos positivo y negativos son caras de la misma moneda, ambos son parte del sufrimiento subyacente que es inseparable del estado de conciencia egotista de identificación con la mente.
Hay dos niveles de sufrimiento: El sufrimiento que uno mismo crea ahora y el sufrimiento del pasado que vive todavía en la mente y el cuerpo.
* * *

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LA EMOCION -4

El Buda dice que el dolor y el miedo surgen por el deseo y que para librarnos del sufrimiento tenemos que cortar los lazos del deseo.

Todos los deseos son expresiones de la mente que busca la salvación o la realización en las cosas externas y en el futuro como sustituto de la alegría de Ser.

Mientras yo sea mi mente, soy esos deseos, esas necesidades, carencias, apegos y aversiones, y fuera de ellos no hay “yo”, excepto como una mera posibilidad, un potencial no logrado, una semilla que todavía no ha brotado.

En ese caso, incluso mi deseo de ser libre o iluminado, es sólo otro anhelo de realización o plenitud n el futuro.

Así que no busques llegar a ser libre del deseo o “lograr” la iluminación.

Vuélvase presente.

Estate allí como observador de la mente.

En lugar de citar al buda, sea el Buda, sea “el despierto”, que es lo que la palabra buda significa.

Los seres humanos han estado en garras del sufrimiento durante millones de años, desde que cayeron del estado de gracia, entraron en el reino del tiempo y la mente y perdieron la consciencia del Ser.

En ese punto, empezaron a percibirse a sí mismos como fragmentos sin significado en un universo ajeno, separados de la fuente y de los demás.

El sufrimiento es inevitable mientras  estemos identificados con la mente, es decir, mientras estemos inconscientes, espiritualmente hablando.

Aquí se habla principalmente del sufrimiento emocional, que es también la causa principal el sufrimiento físico y de las enfermedades físicas.

El resentimiento, el odio, la auto-compasión, la culpa, la ira, la depresión, los celos y así sucesivamente, incluso la más leve irritación, son todas formas del sufrimiento.

Y todo placer o elevación emocional contiene en sí mismo la semilla del dolor: su contrario inseparable, que se manifestará con el tiempo.

Cualquiera que haya tomado drogas para sentirse bien sabrá que la animación eventualmente se convierte en depresión, que el placer se transforma en alguna forma de dolor.

Muchas personas saben también por experiencia propia cuán fácil y rápidamente una relación íntima puede pasar de ser una  fuente de placer a ser una fuente de dolor.

Vistos desde una perspectiva más alta, los polos positivo y negativos son caras de la misma moneda, ambos son parte del sufrimiento subyacente que es inseparable del estado de conciencia egotista de identificación con la mente.

Hay dos niveles de sufrimiento: El sufrimiento que uno mismo crea ahora y el sufrimiento del pasado que vive todavía en la mente y el cuerpo.

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